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Elizaveta Porodina

Photo credit: Elizaveta Porodina

Music: Tracey Thorn, Its all True (Martin Buttrich, remix)

Te mueves sin lógica. Empujado por los tantas veces incontrolables caprichos de tu mente. Ahora aquí ahora allí. Ahora aquí ahora allí.

Te escapas.
Dejas de sentir y cierras el corazón.

Te escapas cuando entiendes la magnitud que puede llegar a tener el dolor.

Y cierras el corazón. Cierras la mente. Activas el mecanismo del olvido y sales corriendo.

Correr.
Salir de la línea.
Coger una curva inesperada y seguir corriendo. Buscando una puerta secreta en un pared mágica que sólo se abre una vez durante unos segundos y entras o no entras.

Una puerta mágica como la de aquel libro que ya casi he olvidado… Siempre el olvido.

Una puerta que te lleva qué más da a que lugar si el espacio geográfico da realmente igual… Lo importante es estar sólo. Sin dependencias emocionales que después puedan producir dolor.

Estar solo y disfrutar de esa soledad vacía de sentimientos y emociones porque lo que te asusta, lo que te atormenta, no es el miedo a amar. Es el miedo a sufrir.
No es miedo a la soledad.
Es miedo a la pérdida.
Así que decides vacunarte contra el
sufrimiento, sufriendo… Y crees que consigues engañarte a ti mismo creando una fantasía donde la independencia afectiva se convierte en un ideal de vida. Pero no te engañas. Sabes que ese pensamiento es sólo una ilusión. Que lo único real para ti, lo único verdadero, es el amor.

Myra Vidal, Reflexionario (2014)

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